Lo que sorprende a diario es la infinita capacidad que tienen los pobres de sobrevivir, porque, después de todo, jubilaciones que implican ingresos de 100 lucas en un hogar ( o incluso menos) se ven como presupuestos que llevan no a la pobreza sino al hambre y luego a la muerte. Pero ocurre un fenómeno curioso: en las poblaciones todo es más barato. El pan es más barato, el gas es más barato, la parafina es más barata, la margarina es más barata, etc. Esto ocurre porque los distribuidores de mercancía entre los pobres (los dueños de los “negocios”, del bazar, etc) son pobres o ex - pobres de tal forma que el margen de ganancia deseado es menor. De esta forma, se pueden comprar películas a 500 pesos en la feria y uno dirá: ese sujeto paga 100 pesos por el DVD virgen y gasta 300 en el proceso de producción. O sea, gana 100 pesos por película. Si vende 100 en un día de feria (una cantidad grande, sin duda) está ganando 10 lucas diarias. No parece un ingreso muy impresionante. ¿Y porqué no los vende a 1000, como es lo que ocurre en el centro? Lo que pasa es que el nicho de venta es la propia población y nadie pagaría luca por una película. Lo mismo ocurre con ropa que se compra en las ferias a precios ridículos: 300 pesos por una polera, etc.
Conclusión, el pobre sobrevive porque, por suerte, existe este mercado informal que es la feria de la población donde se gasta muchísimo menos. Luego de constatar este hecho, me viene a la mente la parábola de Yisuscrais acerca de la multiplicación de los panes. Lo que puedo decir al respecto es que como el sujeto tenía a los pobres como mercado objetivo, los panes “se le multiplicaron” de manera muy natural. No habría ocurrido lo mismo si la repartición hubiera sido en la clase media o en un ABC1. Lo sabe cualquier economista: si se trata de repartir 10 lucas, lo mejor es hacerlo entre los pobres porque además se recibirá agradecimiento. Ya me imagino entregándole luca a un tipo de clase media C2. No me extrañaría que te la devolviera como una ofensa.